Masaje tailandés

El masaje tailandés tradicional abarca miles de técnicas diferentes, pero la esencia es siempre la misma: la relación espiritual de bienestar que se da entre el masajista y el paciente

Mundialmente conocido por la adaptación que hicieron las prostitutas para complacer el turismo occidental, el masaje tailandés verdadero es una disciplina de origen ayurvédico, de la India, con la intención de otorgar bienestar.

El masaje tailandés se realiza aplicando presión en todo el cuerpo de quien lo recibe, y el masajista utiliza todo el cuerpo para hacer presión: punta de los dedos, palma de las manos, codo, puño, antebrazo, rodilla, pies, todo para otorgar la fuerza adecuada. En el masaje tailandés verdadero no se utilizan instrumentos ni lubricantes o aceites.

El masajista se concentra antes de dar el masaje, pues quien ha decidido proveer de bienestar a otra persona debe estar involucrado con la filosofía budista, oriental, de compasión y amor, que es compartir la alegría y hacerle bien a la gente.

El estudio del masaje comienza por la técnica de la relajación. Sin embargo, su aplicación puede llegar a la curación, utilizándose el masaje como medicinal. El sabio fundador de este arte es el doctor Shivago, médico de cabecera de Buda, también conocido como Jivaba Kumar Bhaccha. En Tailandia, Sri Lanka, Birmania, Laos y Camboya, al doctor Shivago se le considera fuente de sabiduría, quien no sólo creó las técnicas del masaje, sino que indagó sobre hierbas y minerales y sus propiedades curativas.

Para estudiar la técnica del masaje tailandés de relajación se debe pasar una temporada en los templos y recintos donde se practica. Existen tanto en Tailandia, donde está la técnica del norte, que es de masaje suave, y la del sur, que es más dura, y en Estados Unidos, donde se han constituido tres academias. En Tailandia, en la "gran academia de Bangkok", del templo budista Wat Po, estuvo Willi Ricken estudiando la técnica del sur (la del norte se aprende en Chiang Mai).

Ricken, quien tiene la intención de fundar un recinto para impartir clases de masaje tailandés de relajación, explica que para aprender la técnica de relajación se puede estar en un curso de 9 semanas, todos los días, pero que para dominar el masaje medicinal se necesita un estudio de muchos años. "Actualmente, casi nadie domina la técnica medicinal. De la técnica de relajación hay diferentes modalidades. Se habla de las siete mil escuelas", comenta Ricken.

 

Unión energética

Antes de comenzar un masaje, el dador medita y rinde homenaje al doctor Shivago, repitiendo un mantra tres veces, que es una fórmula sagrada con carácter de fuerza cósmica, escrita en lengua pali y la cual traduce: "Invitamos a que nos llegue el espíritu de nuestro fundador doctor Shivago a través de su vida llena de virtudes. Por favor tráenos el conocimiento de toda la naturaleza para que este mantra nos enseñe la verdadera medicina del universo. En el nombre de este mantra respetamos tu ayuda y pedimos que a través de nuestro cuerpo traigas salud al cuerpo de aquel que recibe este masaje".

Ricken está preparado ya para tratar a su paciente. "Se comienza por los pies, siguiendo las líneas energéticas", explica Ricken.

El manual "Introducción al masaje tailandés tradicional Nuad Phaen Boran", escrito por el propio Willi Ricken, explica que en el cuerpo hay hasta 72.000 líneas energéticas, pero los utilizados por el masaje tailandés están plasmados en el templo Wat Phra Cheptuphon en Bankok, que muestra 60 ilustraciones, en la parte frontal y posterior del cuerpo, de las que 10 líneas tienen papel muy importante en el masaje. Estas líneas son denominadas Sen, y muestran los patrones invisibles de energía y sus influencias en el funcionamiento del cuerpo. Esto constituye la base teórica del masaje tailandés tradicional.

Una vez que se comienza el masaje, se entrará en un contacto estrecho entre las dos personas, y no se rompe hasta que no termina la sesión. "Siempre hay una parte que permanece ligada ­explica Ricken­, para permitir que la energía fluya y no escape de nosotros. No es tan importante la secuencia que se lleva, sino la intención con que se da el masaje: transmitir la buena energía y quitar la mala. El que da masaje es un vehículo para extraer la energía que no sirve".

La aplicación comienza con las dos manos simultáneas. Se respeta el patrón chino del Ying y el Yang. El hombre y la mujer tienen un flujo de energía en lados distintos, lo cual es algo que se observa también en documentos hindúes. "En la mujer se comienza por el lado izquierdo. Mi mano derecha en su lado izquierdo frontal. En el hombre es al revés".

El masajista se detiene en los pies el tiempo necesario para lograr vencer la tensión que puede tener el paciente, ­cabe destacar que cuando se trata de pacientes occidentales se requiere un tiempo más largo­.Luego se va subiendo por las líneas de energía y se detiene en puntos estratégicos, donde se presiona. La presión debe ser fuerte, y dependiendo de la parte del cuerpo se necesita más o menos fuerza, y se recurre a la presión con los codos o con los pies, mientras se halan las extremidades del que recibe el masaje. Así, poco a poco se adoptan posturas increíbles, para estirar todo el cuerpo.

 

Bienestar compartido

La teoría explica que "al existir cualquier tipo de bloqueo en el flujo de energía corporal habrá insuficiencia de energía vital (Prana) y surgirá alguna enfermedad. El trabajar sobre los puntos bloqueados por medio del masaje puede romper los nudos que evitan el flujo energético, estimulando el flujo de Prana y ayudando al bienestar del órgano afectado y a la salud en general".

Normalmente, se concentra la presión en las arterias de la pierna, en el abdomen, a ambos lados del ombligo, mientras que a tres dedos debajo, en el área denominada Hara, se concentra la energía del cuerpo. Se otorga un masaje abdominal circular, para luego pasar a los brazos, donde se desobstruye el flujo de la sangre y se sigue la línea sen que conduce hasta la coronilla de la cabeza. Luego la persona da vuelta y se comienza otra ronda de masaje. Después empieza el masaje sentado, que trata más que todo de estiramiento y el cual puede resultar muchas veces doloroso. Para finalizar, se entra en una etapa de relajación en la que muchos se quedan dormidos, a juicio de Ricken, lo mejor del masaje. "Es un trabajo duro ­comenta Ricken­, pues se tiene que aplicar mucha fuerza al otro cuerpo, y cada masaje dura entre dos o tres horas. Además, el flujo de energía puede hacer que quien da el masaje reciba la energía negativa del otro, por lo que después de cada sesión se debe hacer una meditación profunda".

Sin sexo

El masaje tailandés, por su variedad de posturas y el contacto estrecho que se establece entre los dos cuerpos, a simple vista pudiera resultar erótico. Sin embargo, Willi Ricken aclara que no es un contacto físico sensual, pues el apetito sexual desaparece con la meditación, y a medida que el que recibe el masaje se introduce en la relajación olvida cualquier idea de esta índole. Y a pesar de que la técnica involucra todas las partes del cuerpo que se relacionen con las líneas de energía, incluyendo pezones, genitales y glúteos, éstas no se tocan a menos que el paciente lo pida expresamente.
"Genera bienestar ­finaliza Ricken­. Las dos personas, el masajista y el paciente, terminan queriéndose, porque es imposible no involucrarse energéticamente luego de una sesión". Por supuesto que el amor del que habla Ricken es el que se practica en los templos budistas, muy espiritual.


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