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Cabellos de envidia Grandes olvidados de las rutinas de belleza, pues rara vez pasan factura, las manos y los pies merecen atención. De hecho, su cuidado atañe tanto a las mujeres como a los hombres, porque la diferencia entre la imagen integral de quien los cuida y quien no, habla por sí sola |
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El cabello saludable requiere cuidados, los cuales deben estar correctamente orientados para que el remedio no resulte peor que la enfermedad. Por eso, antes de iniciar cualquier tratamiento (ya sea de mantenimiento o reparador) es vital determinar el tipo de cabello que tiene cada persona. Una manera fácil de identificar el tipo de cabello consiste en mantenerlo sin lavar durante tres días. Sí al término de este período se observan unos dos centímetros de grasa en la raíz, se está en presencia de un cabello y cuero cabelludo grasos. Si la presencia de grasa no alcanza un centímetro, el cabello y el cuero cabelludo son normales; mientras que si al pasar un dedo sobre el cuero cabelludo el mismo no brilla y el aspecto general de la melena no es radiante, se trata de cuero cabelludo y cabello secos. Una vez determinado el tipo de cabello conviene hablar de la frecuencia del lavado. En este sentido, quizá sea imprescindible lavarlo todos los días, ya que el calor del trópico, además de diversos factores ambientales, como la exposición prolongada al sol, los cambios climáticos y la contaminación citadina, no permiten distanciar las lavadas. Franck Vezant, estilista de Imagin Hair, recomienda aplicar un sólo champú en cada lavada, sin frotar el cabello vigorosamente, sino con un suave masaje sobre el cuero cabelludo. La correcta utilización de los acondicionadores resulta otro gran aliado de una cabellera hermosa, pues un cabello largo y reseco no puede prescindir de estos productos, al igual que aquellos decolorados, con tintes o permanente o alisado. Desde luego, estos últimos (que han sido tratados químicamente) requieren de mayores atenciones, tales como baños de crema, aceites y tratamientos vitalizantes para disminuir la porosidad del cabello. En este sentido, resulta importante recibir asesoría del estilista en torno a los cuidados adecuados, pues solo él puede determinar si la persona requiere un tratamiento especial que se aplique antes del champú o al final del proceso de lavado. Para los cabellos grasos no es recomendable aplicar ningún tipo de tratamiento capilar complementario, dado que las mismas glándulas sebáceas producen el sebo necesario que lubrica, flexibiliza, hace brillar y por ende mantiene el equilibrio de la cabellera. Claro está que el exceso de sebo puede ahogar el bulbo piloso y relentecer el crecimiento, razón por lo cual es importante limpiar el cuero cabelludo a fondo (para tales fines conviene utilizar productos a base de arcilla, sábila, pino, tomillo, naranja o romero). Ahora bien, existen combinaciones entre la condición del cuero cabelludo y la del cabello en sí. Cuando el cuero cabelludo es graso y el pelo seco, se debe utilizar un champú que contenga raíz de saponaria y un tratamiento especial que actúe como astringente, para acondicionar equilibradamente tanto las puntas como la raíz. Es más, el producto acondicionador se debe concentrar en las puntas y evitar los excesos en la raíz. En cambio, cuando el cuero cabelludo y el cabello son secos, éste se vuelve quebradizo, razón por la cual se puede recurrir a baños de aceites ricos en ácidos grasos esenciales y complementar el cuidado con la ingestión consecuente de lecitina de soya y vitamina E.
Aprovechar los recursos
Si de tintes se trata, nuevamente el problema está en su mala utilización, pues aquellos que son aplicados de manera profesional no dañan el cabello. Esto se debe a que una vez que comienza a aflorar la raíz, el estilista tiñe sólo esa zona, mientras que los de utilización casera se aplican en forma general sobre toda la cabellera cuando sólo se requiere cubrir las raíces, lo que deteriora la zona anteriormente teñida. Por otro lado, para dejar crecer el cabello es importante cortarlo un dedo cada seis semanas; es decir, cuando crezca tres centímetros cortar uno, pues de esta manera se evitan las horquetillas y la cabellera crece fuerte y sana. Y si de accesorios se trata, la calidad de los peines y cepillos repercute en el bienestar del cabello. Los mejores cepillos son los de pelo natural de jabalí, y en cuanto a los peines, nada mejor que los de madera y los antiestáticos. Aunque cabe destacar que tan importante como los buenos accesorios es cepillar con frecuencia el cabello, porque así se eliminan todos aquellos que estén muertos y se activa la circulación sanguínea del cuero cabelludo; claro está, sin halar ni aplicar demasiada presión. Incluso, desenredar el cabello con el acondicionador puesto es otra buena acción a favor del pelo. Para finalizar, Franck Vezant resaltó la importancia de usar productos de buena calidad; si bien está de acuerdo con que la mayoría de los champúes y acondicionadores presentes en el mercado ofrecen buenos resultados. Como complementos especiales a estos procedimientos de cuidado rutinario, no está demás adquirir tratamientos capilares profesionales disponibles en peluquerías y grupos estilistas, porque no es un secreto que el cabello es el marco ideal del rostro y, como tal, merece ser tratado. |
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