Implantes de seno

En lo que respecta al busto, hay un buen número de mujeres no conformes con lo que la naturaleza les ha dado. Si no es porque se tiene mucho, entonces es lo poco, razón por la cual los implantes están tan en boga. Y es que en manos de un buen cirujano plástico los resultados son muy satisfactorios tanto desde el punto de vista estético como psicológico

Con los avances de la ciencia son pocos los problemas estéticos que no tienen solución; así que, en el campo de la cirugía plástica todo aquello que la naturaleza no proporcionó, lo hizo escaso o que con la acción del tiempo no luce bien, se puede corregir con implantes.

En este sentido, la cirugía estética, más allá de formativa médica, es una especialidad artística que lleva a cada cirujano plástico a desarrollar cánones de la proporción y de la belleza, con la intención de lograr equilibrio y armonía entre lo que un paciente desea y lo que el médico considera estéticamente aceptable. Es por ello que de una correcta integración entre paciente y galeno se logran cirugías plásticas y de implantes exitosas y tan perfectas que resulta imposible detectar la operación.

Y por si fuera poco, el cirujano plástico, más allá de trabajar para resolver problemas de índole estética, busca ­principalmente­ colaborar con el bienestar y autoestima del paciente.

 

Más aquí, menos allá

En el ámbito de la cirugía plástica estética y reconstructiva se practican implantes de nariz, mentón, pómulo, mandíbula, pectorales masculinos, mama, pantorrillas y glúteos, aunque según explicó Edmundo Henríquez, cirujano plástico del Instituto Médico La Floresta, los de glúteos tienen escasa demanda porque el resultado es un tanto artificial, generan algunas molestias y no son del todo satisfactorios tanto para el paciente como para el médico.

En cuanto a las prótesis utilizadas para los implantes, muchas son de silicón, aunque también hay otras de materiales sólidos elásticos e inflables. Ahora bien, si estos implantes son bien colocados y son estéticamente apropiados, resultan imperceptibles.

Específicamente, en la nariz se aplican implantes cuando hay deficiencias óseas o cartilaginosas, y lo que se busca es modificar un dorso bajo ­ya sea por una mala operación anterior o de nacimiento­, o también cuando la punta proyecta poco. En este sentido, Henríquez apuntó que un buen cirujano intenta solucionar el problema sin colocar implantes exógenos, porque siempre es preferible emplear cartílagos y huesos de la misma persona.

En el caso de los implantes en el rostro y las piernas, lo ideal es utilizar la grasa de la misma persona, sobre todo para suplir las depresiones causadas por las líneas de expresión, entre otros casos. En las deficiencias que pueden presentar las piernas, la reinyección de grasa es óptima para armonizar las irregularidades dejadas por liposucciones mal hechas, traumatismos o defectos congénitos; además, este tipo de implantes no son rechazados por el cuerpo.

Ahora bien, hay que tener precaución con los implantes realizados con inyecciones de biopolímeros, que se utilizan como material de relleno, especialmente en labios y cara. Estos materiales de relleno se parecen al silicón, no son degradables y duran toda la vida, pero si la persona los rechaza la única forma de extraerlos es mediante cirugía, intervención que deja una fea cicatriz. Esta información no es para aterrorizar, pues 90 por ciento de las personas obtienen resultados estupendos; sin embargo, el 10 por ciento restante presenta una alergia permanente, con terrible deformidad de la cara, imposible de esconder y tratar.

Lamentablemente, muchas veces la reacción alérgica no se presenta con la prueba preliminar, sino a la cuarta o quinta inyección, indicó Henríquez. Por ello es recomendable que todo tratamiento que implique implante lo realice un cirujano plástico, ya que éste informa al paciente los pros y los contras del procedimiento, mientras que los esteticistas (que actualmente ofrecen el tratamiento en sus atelier o salones de belleza), no los dicen y muchas veces ni siquiera los conocen, y mucho menos saben qué hacer cuando ocurre la complicación.

 

De los mitos y otros demonios

Seguramente, el mito más grande con respecto a los implantes es la supuesta relación entre las prótesis de silicón y el cáncer, sobre todo en el caso de los implantes de mama.

Ahora bien, un estudio avalado por la FDA (Food and Drug Administration) que se practicó en 13 mil pacientes con implantes de seno a lo largo de 14 años, indicó que la incidencia de cáncer de seno fue menor que en el resto de la población femenina estudiada. La conclusión de este estudio pareciera constatar que los mecanismos psicológicos de satisfacción corporal que el implante produce en la mujer disminuyen la incidencia de cáncer. Es más, la FDA determinó que el silicón con el que está elaborado el implante no produce más daños colaterales que los que puede generar cualquier otro medicamento, razón por la cual en un futuro cercano serán eliminadas las restricciones en torno a su uso.

Además del cáncer, a los implantes también se les acusa de producir trastornos a nivel inmunológico, artritis reumatoide y enfermedades degenerativas del colágeno.

 

Pechos a la medida

Así que, los implantes de mama son los que arrojan los resultados más espectaculares de toda las opciones puestas a disposición por la cirugía plástica actual. "El implante de mama le cambia la vida a la mujer ­y a su pareja­, debido a que una mujer sin busto no se siente bien porque percibe una imagen masculinizada de su cuerpo", expresó Manuel Egea Guzmán, cirujano plástico del Centro Médico de Caracas y de la Unidad Quirúrgica Centro. En lo que respecta a las técnicas para realizar los implantes de mama, existen aquellas prótesis colocadas tras la zona glandular de la mama ­aún utilizada­ que favorecen la retracción de la cápsula ­membrana que se forma en torno a la prótesis como reacción del organismo para mantenerla aislada.

La retracción de la cápsula se manifestaba en 30 ó 40 por ciento de los casos, con dolor, dureza, deformidad y desigualdad entre los senos, por lo que comenzó a descartarse el uso del procedimiento.

Posteriormente se desarrolló otra técnica en la que la prótesis se introduce a través de la axila y se coloca debajo del músculo pectoral, de modo que no quedan cicatrices en el seno, además de que estadísticamente esta técnica reduce hasta en uno por mil la retracción de la cápsula. En cuanto a los resultados positivos, son por demás abundantes, puesto que el implante luce natural, imperceptible, no interfieren en lo absoluto en el embarazo, lactancia materna, estudios de mama, consistencia ni sensibilidad.

Ahora bien, los riesgos en una cirugía plástica de implante de mama se pueden presentar a corto, mediano y largo plazo, explicó Egea. A corto plazo están los riesgos netamente quirúrgicos, entre los que destacan la formación de un hematoma; a mediano plazo se podría presentar una infección y a largo plazo la retracción de la cápsula, que actualmente es un riesgo muy poco probable debido a la colocación del implante tras el músculo pectoral. Sin embargo, es bien importante aclarar que la aparición de infecciones se debe a un mal manejo de la asepsia durante el procedimiento quirúrgico, postoperatorio, mala praxis del cirujano y por realizar la intervención quirúrgica en lugares inadecuados.

 

Cuestión de volumen

Actualmente existen unos seis o siete tipos de implantes de mama. Todos cuentan con una cubierta de silicón y lo que varía es el contenido, que bien puede ser de gel de silicón, agua, soya o almidón. De todos ellos el que más se acerca a la textura natural del organismo y el más duradero es el implante relleno de gel de silicón, puesto que los de agua cuentan con una cubierta más rígida y debido al mecanismo valvular que permite llenarlos, la probabilidad de fallas en la misma aumenta el riesgo de perder la cirugía.

Cabe destacar que muchas mujeres prefieren las prótesis rellenas de agua por miedo al gel de silicón; sin embargo, debe quedar claro que la cubierta de todas las prótesis es de silicón, el cual no se degrada ni es absorbido por el cuerpo.

Por otro lado, se piensa que tras practicar una liposucción, bien se podría utilizar esa grasa para realizar el implante de mama, pero esto no es posible dado que esa masa necesita suficiente irrigación (alimentación) para mantenerse viva. Como esto no sucede, el organismo desecha la grasa entre 80 y 100 por ciento.

En caso de defectos en un implante de seno, éste debe ser retirado quirúrgicamente para ser sustituido por otro, ya que si se intentara llenarlo de nuevo se correrían riesgos de infección.

 

Camino al ideal

La rutina que conlleva una cirugía de implante de mama se inicia con la visita al cirujano plástico, quien recibe a una mujer descontenta con su imagen corporal, que percibe su tórax masculinizado por un busto demasiado pequeño. Una vez que la paciente expresa su inconformidad, el cirujano plástico explica qué se puede hacer, cómo y por dónde. Una vez que se decide la intervención, se indican exámenes médicos de laboratorio para verificar el estado de salud de la paciente y se prescribe un jabón antiséptico a ser usado en el baño cotidiano durante los días previos a la intervención.

En la etapa preoperatoria, el cirujano y la paciente hablan del tamaño de la prótesis de seno que se va a implantar ­vienen en presentaciones de 80 hasta 1.000 centímetros cúbicos, y varían de 25 en 25 centímetros cúbicos­. En este sentido, Egea indicó que el asunto del tamaño se maneja por corazonada. "En las entrevistas intento descifrar la personalidad de la paciente, además de observar su contextura física (caderas, cintura, tórax), y por sobre todas las cosas, indago en sus expectativas tras el implante, ya que hay personas que buscan unos senos grandes, mientras que otras los quieren discretos".

El cirujano y la paciente deben encontrar el punto ideal entre lo que tiene en mente la mujer y los cánones de proporción que favorecen su fisonomía. "Lo complicado es acertar con el volumen exacto que va a dejar contenta a esa persona, porque puede que la diferencia entre la satisfacción total y la inconformidad sea de 50 centímetros cúbicos, y eso no lo perdona una mujer", enfatizó Egea.

Con la técnica de implante a través de la axila se obtiene un resultado bien natural, porque el músculo pectoral es desinsertado por completo y la prótesis queda ubicada un poco por debajo del surco de la mama, lo que evita que la parte superior del busto se vea redonda, y así se logra un seno de llenado, forma y consistencia natural. En el caso de que una paciente tenga los senos caídos, el cirujano puede realizar una intervención complementaria llamada mastopexia, en la cual se recoloca el complejo areola-pezón en su posición anatómica normal. De esta manera ­señaló Egea­ la cirugía de implante aportará el volumen requerido por la paciente y la mastopexia corregirá la caída del seno, aunque debe quedar claro que no se pueden realizar correcciones en los pezones desorientados lateralmente.

 

Fase final

Hablar de dolor postoperatorio por la cirugía de implante de mama es una exageración; no obstante, algunas mujeres pueden sentir molestias, debido principalmente al levantamiento del músculo pectoral. Así que se debe estar muy pendiente ante aquellas ofertas de "implantes" que aparecen en periódicos y revistas, donde se promociona la intervención bajo anestesia local y sin molestias postoperatorias, porque en esos casos la prótesis suele ser colocada detrás de la glándula mamaria, lo que deja como resultado un pecho inflado como por dos pelotas, que poco tienen que ver con la sutil belleza de un seno bien delineado.

En la técnica quirúrgica utilizada por Egea se combina el método de la anestesia ambulatoria ­que consiste en aplicar un bloqueo local de anestesia en la zona­, junto a la anestesia general. Posteriormente, se aplica un analgésico intramuscular y otro en la vena, se va a pabellón para realizar el implante, luego se pasan unas cinco o seis horas en recuperación y finalmente la paciente regresa a su casa, donde continúa con un tratamiento oral de analgésicos.

Los cuidados tras la cirugía prescriben a la paciente tres días de reposo, al tercer día se le retira el vendaje y se deja una banda sobre el busto para que se cierre el túnel que se formó entre la axila y la base de la mama y se fije el implante. A los siete días se retira la banda y los dos nuditos de inicio y fin de la sutura, porque el resto de los puntos son reabsorbibles. Al décimo día ya se puede manejar, aunque no se recomienda levantar los brazos por encima de la altura de los hombros durante unas dos semanas. A la tercera semana la recuperación es total, aunque es importante mencionar que durante la recuperación se puede sentir ardor, presión o hincadas repentinas, que desaparecen en poco tiempo.

En honor a la verdad, las molestias son ínfimas en comparación con los beneficios estéticos y psicológicos que recibe la mujer ­y su pareja­ tras la cirugía. Los implantes de mama son realmente seguros, confiables y duraderos, si durante los exámenes periódicos del seno no se identifica ningún cambio o anomalía.

Tips plásticos

No hay una regla estricta para excluir a una persona como candidata a cirugía de implante; sin embargo, no se recomienda en pacientes con enfermedades de colágeno, inmunológicas y alergias severas.

Son pocos los hombres que se acercan al cirujano plástico, y cuando lo hacen lo que buscan es corregir algunos detalles de liposucción, párpados o nariz. En cuanto a implantes, suelen buscar el de mentón, ya que los de glúteos, piernas y pectorales suelen arrojar resultados insatisfactorios.

Saber elegir

Las mujeres ­quienes sí recurren mayoritariamente al cirujano plástico­ son bastante susceptibles de caer en engaños cuando buscan la solución a un problema estético. Por eso, ante todo se deben comprobar los siguientes datos para seleccionar correctamente al especialista que hará la intervención:

  • Trayectoria profesional del médico.
  • Lugar de trabajo.
  • Averiguar su récord ético.
  • Observar y conversar con los pacientes que esperan en la antesala del consultorio.
  • Buscar referencias con su médico de confianza sobre el desempeño del cirujano plástico seleccionado.


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