Paintball

Simular que se participa en un combate en el que debe eliminarse al enemigo para poder ganar, es el eje alrededor del cual gira el juego de paintball, toda una aventura que exige destreza, planificación y puntería, para llevar la adrenalina hasta altos niveles y disfrutar de una experiencia como pocas

El juego de paintball, tal y como se conoce hoy en día, no es sino el resultado de un complicado proceso de evolución de una idea.

A comienzos de los años ochenta tres estadounidenses ­un escritor, un corredor de bolsa y un vendedor de implementos deportivos­ crearon un juego basado en el desarrollo de estrategias, con una alta influencia del mundo militar. Entonces nació el paintball.

Tras diversas modificaciones en cuanto al campo de juego, el número de participantes y el equipo utilizado, el paintball adquirió una identidad propia y una serie de reglas y modalidades específicas.

La idea de poner en combate a los participantes siempre ha estado presente desde la concepción original del paintball como una actividad recreacional y competitiva, al igual que la victoria simbolizada en la conquista de la bandera del equipo contrario. Ahora bien, el campo de acción ha variado con el tiempo, porque el paintball dejó de ser un deporte practicado en espacios interiores para convertirse en una actividad que se lleva a cabo al aire libre.

 

¡A jugar se ha dicho!

Como lo explicó Carlos Baliache, jugador frecuente de paintball y editor de la revista Paintball News, la mecánica del juego resulta sencilla a primera vista.

En esta disciplina dos equipos se enfrentan en un campo abierto. La idea es que cada equipo intente llegar al campamento de su contrincante y conquistar la bandera que se iza en el mismo. El primer equipo que consiga hacerse con la bandera contraria será el ganador.

En el desarrollo del juego es necesario que los participantes ejecuten acciones de ataque y defensa, pues a la vez que intentan vencer al enemigo deben defenderse del mismo.

Los integrantes de los equipos de paintball se valen de ciertas armas para lograr su cometido; las cuales, de paso, le dan el nombre a la actividad. Y es que mediante una especie de disparadores que descargan esferas de pintura ­lo que en la armas tradicionales serían las municiones­ se lucha cuerpo a cuerpo con el oponente.

Impactar al enemigo con las esferas de pintura hace posible ganar terreno o evitar que el oponente lo haga, pues una vez que alguien ha sido alcanzado por estos "proyectiles", su participación en el juego se ve afectada en mayor o menor grado, dependiendo de la modalidad en la que se compita.

Cuando uno de los jugadores ha sido impactado por una de las esferas recibe una sanción que va desde la reclusión en la "cárcel" por un tiempo determinado hasta la expulsión de la competición, según el tipo de juego que se organice.

Las esferas de paintball están hechas de una suerte de gelatina y en su interior contienen un tinte biodegradable de color. Cuando son expulsadas por los marcadores ­nombre de las armas de paintball­ la fuerza de propulsión hace que exploten en la superficie con la que colisionan y dejen constancia de ello, la mancha de color.

Los marcadores funcionan como un rifle de aire, por lo que el alcance y la fuerza de estos equipos le dan una seguridad necesaria al juego.

Un encuentro de paintball dura generalmente sesenta minutos, durante los cuales algunos de los miembros de los equipos no llegan hasta el final del juego por aquello de las sanciones, lo que hace más difícil lograr conquistar el pabellón contrario.

 

Los combatientes

Los jugadores de paintball, o paintballers, conforman un universo variado integrado por hombres, mujeres y niños de todas las edades y ocupaciones, señaló Baliache.

La creencia de que los deportes que implican una cierta dosis de violencia no se cuentan entre los preferidos de la féminas, así como tampoco, por medidas de seguridad, entre las actividades infantiles, desaparece en el caso del paintball.

Más allá de los competidores masculinos hay una gran y creciente participación de mujeres en los encuentros de paintball, así como también la incorporación del talento infantil al mundo de esta actividad.

Hay incluso familias que practican paintball todos juntos y hacen un equipo compuesto por padre, madre, hijos y hasta abuelos, ya que a pesar de las altas exigencias físicas de la práctica deesta disciplina, las personas mayores que se mantienen un buena condición resultan ser excelentes jugadores.

Los requerimientos inherentes al juego han hecho que el ambiente del paintball sea muy sano; es decir, muy pocos de los competidores son fumadores y en las instalaciones está prohibida la ingestión de bebidas alcohólicas.

Por otro lado, todos los participantes emplean los petos y máscaras especialmente diseñados para proteger el pecho y los ojos como medida de seguridad física.

 

Para todos los gustos

En la práctica del juego de paintball se observan diferentes tipos de competiciones; es decir, modalidades que se acomodan a la experiencia y aptitudes de los participantes.

La primera división de las modalidades de paintball se refiere al nivel de juego.

Existe un nivel de juego recreacional que practican los jugadores menos frecuentes y que sólo buscan pasar un rato de esparcimiento. El paintball recreacional es, generalmente, una actividad ocasional.

Por otra parte está el paintball competitivo, practicado por aquellos jugadores que desarrollaron cierta fidelidad hacia esta actividad y que se agruparon en equipos que se confrontan con cierta regularidad.

El paintball competitivo amerita que el jugador se involucre de manera profunda con el juego; además, el hecho de conocer a los rivales de encuentros anteriores desarrolla una serie de estrategias y planes para lograr la victoria.

El segundo parámetro que debe tomarse en cuenta a la hora de establecer una división de las modalidades del paintball es el ambiente donde se lleva a cabo el combate. Las características específicas de cada campo de juego influyen notablemente en el desarrollo del encuentro y, por lo tanto, en las estrategias y tácticas.

Hay campos de juego que recrean la fisonomía selvática, en los cuales el juego de paintball resulta bastante exigente, pues lo intrincado del terreno y la vegetación se convierten tanto en aliados como en enemigos del jugador.

El speedball es otra de las modalidades de paintball, especialidad que se destaca por realizarse en canchas más pequeñas con obstáculos de diferente naturaleza.

Dentro de lo que es el speedball está lo que se denomina hiperball. Esta variante del juego se caracteriza por llevarse a cabo dentro de espacios más bien reducidos como campos de fútbol y estadios. En el hiperball los jugadores tienen que sortear los obstáculos de forma cilíndrica que están esparcidos a lo largo del terreno de manera vertical y horizontal.

En la misma categoría está el sup-airball, que se diferencia básicamente del primero en que los obstáculos aquí son inflables y, debido a esto, se pueden armar y transportar fácilmente de una cancha a otra.

Ambas modalidades hacen posible convertir el encuentro de paintball en un espectáculo, ya que los espectadores pueden disfrutar de las incidencias del combate a través de la malla protectora.

 

Paintball en el diván

Según la psicóloga Lissette Fernández, la práctica del juego de paintball, así como la de otros deportes de acción y cierta violencia, tiene aspectos tanto positivos como negativos.

Por una parte, el juego de paintball, al ser una actividad que se lleva a cabo en grupo, exige de los participantes un desarrollo efectivo del trabajo en equipo; de modo que cobra gran importancia la colaboración de cada uno de los integrantes del team. Para lograr ganar el juego es esencial el buen uso de la comunicación y el sentido de compañerismo.

El hecho de que el trabajo y las responsabilidades estén divididas según la capacidad de cada quien, además de la unión de todos los integrantes del equipo para establecer una serie de tácticas y así lograr un objetivo común, hace del paintball un medio excelente para lograr la integración grupal.

Por otro lado, el paintball funge como válvula de escape para todas las tensiones que se acumulan en el día a día. Este juego permite drenar todo el estrés de manera saludable, sin que la violencia que lleva implícita por su propia naturaleza resulte dañina.

Sin embargo, como señaló Lissette Fernández, durante el juego del paintball se desarrolla la concepción de unirse varios para luchar contra un enemigo, al mismo tiempo que se estimula la agresividad.

La destrucción del contrario, aunque sea simbólica, puede incrementar el sentimiento de poder y autoestima que los jugadores experimentan al tener el control de los marcadores.

De alguna manera, el paintball es una muestra refleja de los estándares sociales de competitividad, llevados a un plano recreacional donde resultan aceptados e inofensivos.


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