Osteoporosis

Mal inexorable asociado principalmente a las edades en las que se detiene la producción de hormonas sexuales, la temida osteoporosis, si bien es casi endémica entre las mujeres menopáusicas, también alcanza a los hombres. Afortunadamente, hoy en día no se justifica la postración de los pacientes ni disminución alguna de la calidad de vida

En condiciones normales el hueso presenta una dinámica de pérdida y reposición de su densidad que con la llegada de la menopausia (en el caso de las mujeres) pierde el equilibrio. Entonces comienza un proceso en el cual la pérdida de masa ósea es superior a la reposición (a razón de un dos o tres por ciento por año).

Así puede verse que la osteoporosis es, básicamente, la pérdida anormal de masa ósea. Una enfermedad principalmente femenina –pero que también ataca a los hombres– que se inicia cuando sobreviene la menopausia, momento en el que la mujer comienza a perder hueso –recuérdese que las hormonas sexuales femeninas son las principales responsables de la absorción y fijación del calcio en los huesos.

En el caso venezolano, las estadísticas indican que la edad promedio de aparición de la menopausia es a los 48 años de edad, mientras que en el caso de los hombres, el déficit hormonal se observa mucho más tarde, pues se detecta casi dos décadas después que en las mujeres.

Claro que en manos de cada quien está cambiar esas estadísticas, porque en este caso, como en tantos otros, es posible prevenir. Sucede que el cuerpo humano produce, entre los 10 y 30 años de edad, la cantidad de masa ósea que tendrá al llegar a la edad menopáusica (momento cuando comienza la pérdida de la misma), de modo que si se toman previsiones como la práctica de ejercicio físico y la ingesta de lácteos y productos ricos en calcio, se puede "ganar" hueso durante esas dos décadas de la vida y evitar así males mayores.

 

El meollo del asunto

Según explicó Gregorio Riera (médico internista y nefrólogo, director del Centro de Investigaciones de la Universidad de Carabobo, especializado en osteoporosis y enfermedades metabólicas), existen varios tipos de osteoporosis, de los cuales la I y la II son las más comunes.

La tipo I es la más frecuente y se denomina posmenopáusica. La osteoporosis tipo II se manifiesta ligada a la senilidad y aparece por encima de los 65 años de edad, tanto en hombres como en mujeres.

En cuanto a la osteoporosis masculina, esta también se debe al déficit hormonal, razón por la cual es tratada con suplementos de hormonas sexuales masculinas. Sin embargo, en los hombres otros factores como el consumo de alcohol, cortisona y sus derivados, y enfermedades endocrinas, son desencadenantes de la osteoporosis, enfatizó Riera.

Los tipos menos frecuentes de osteoporosis son la juvenil idiopática y del adulto joven, casos cuyas causas están relacionadas con defectos genéticos de estructuración de la matriz ósea y del hueso.

En el tipo de osteoporosis juvenil idiopática, la mejoría se logra hacia los 25 años de edad, cuando se suelen detener las fracturas. Cuando la osteoporosis se presenta en niños, los recursos terapéuticos son muy limitados y las fracturas muy frecuentes, razón por la cual se procede a aplicar medidas de suplemento nutricional, además de identificar posibles fallas del ciclo de remodelación óseo.

En cuanto a la osteoporosis del adulto joven, Riera indicó que hay mejores opciones de tratamiento, pues el grado de remodelamiento óseo es por demás acelerado y existen multiplicidad de drogas muy efectivas.

Si bien en 90 por ciento de los casos el declive hormonal es el causante de la osteoporosis, existen muchas enfermedades endocrinas que ocurren a cualquier edad (como el hipertiroidismo y el hiperparatiroidismo), que condicionan al paciente a sufrir dicha enfermedad.

Sin embargo, hoy en día no se justifica que una persona llegue a un estado de incapacidad debido a la osteoporosis, porque la clave para afrontarla es la prevención.

En este orden de ideas, Rosa Chacón (médica internista con especialidad en reumatología de la Policlínica Méndez Gimón) destacó la importancia de que los médicos internistas que atienden a una paciente en edad perimenopáusica, identifiquen los factores de riesgo que pueden potenciar la osteoporosis con miras a tomar medidas preventivas o para remitir a la paciente a un especialista. Entre esos factores de riesgo destacan el hábito de fumar, dieta baja en calcio, ciertas medicaciones que disminuyen la absorción del calcio, ingesta de bebidas gaseosas, inactividad física y obesidad, entre otros.

"La osteoporosis no alerta al paciente o al médico con manifestaciones clínicas específicas, ya que mientras el proceso de pérdida de la densidad ósea se produce silenciosamente en el organismo, no hay ningún tipo de dolor", enfatizó Chacón. Es por ello que muchos pacientes que no toman medidas preventivas descubren su osteoporosis cuando se produce una fractura, y vale destacar que en la mayoría de estos casos ese traumatismo sufrido por el paciente no debería ser causal de fractura. Peor aún, puede que sin ocurrir el traumatismo se genere la lesión del hueso.

Las fracturas que están asociadas a la osteoporosis, tales como las de la zona vertebral, de muñeca y de cadera, son por demás incapacitantes, de allí la importancia de prevenirlas o, en su defecto, tratarlas correctamente.

Con la prevención, por sobre todas las cosas, se evitan las nefastas consecuencias que arrojan las fracturas por osteoporosis, pues en la medida que la persona las padece, entra en un proceso de postración que en nada beneficia a la dolencia. Además, el mayor problema con estas fracturas no es el proceso de formación del callo óseo o "soldadura", sino la disminución de las dimensiones de dicho hueso, lo que hace que los pacientes con fracturas osteoporóticas se encorven –literalmente pierden centímetros de estatura.

Ahora bien, lejos de lo que muchos podrían pensar, el ejercicio físico y las terapias de rehabilitación son vitales para mejorar la calidad de vida de estos pacientes, pues muchas veces los dolores que padecen se deben a la postración y a enfermedades reumáticas asociadas, apuntó Chacón.

En Venezuela solo una cuarta parte de las personas en edad de sufrir osteoporosis acuden al médico para tomar medidas preventivas. Un 30 por ciento acude al médico por dolores de la columna vertebral, cuello, región dorsal o lumbar, mientras que otro grupo de pacientes se dirige al especialista por padecimientos relacionados con la artritis y dolores musculares diversos.

Este panorama de manifestaciones tan diversas no indica expresamente que un paciente esté inscrito en la carrera hacia la descalcificación de sus huesos, sino que suelen ser las molestias que impulsan a buscar atención de los especialistas, quienes terminan por revelar al paciente que el problema está en la raíz de los huesos.

Entonces cabe preguntarse, hasta dónde se puede perder masa ósea o cuál es el límite de riesgo que pueden soportar los huesos aquejados por un proceso de osteoporosis. Según los especialistas consultados, cuando se pierde 25 por ciento de la masa ósea, el paciente entra en lo que se conoce como umbral de fracturas, por lo que el riesgo de padecerlas constantemente es muy alto. Aunque debe quedar claro que también se pueden producir fracturas con pérdidas óseas de entre 10 y 15 por ciento.

Ahora bien, en aquellos casos extremos de pacientes que perdieron 25 por ciento de su masa ósea, las opciones terapéuticas para rescatar hueso y disminuir el riesgo de fractura son muy buenas y las mismas incluyen revisión de la dieta, estudios metabólicos para determinar el tipo de osteoporosis y estimular la ganancia de masa ósea, además de apoyo desde el punto de vista ortopédico.

 

Análisis profundo

La densimetría ósea es el examen clínico por excelencia para medir la masa ósea del paciente, fundamentalmente de columna –región sacrolumbar– y cadera. Adicionalmente, apuntó Chacón, los médicos pueden solicitar estudios metabólicos que indiquen si hay pérdida anormal de calcio, para así atacar ese problema y evitar la osteoporosis, o en el caso de que ya esté presente en un paciente, que la medicación sea más efectiva.

En cuanto a la frecuencia con la que se deben realizar las densimetrías óseas, Chacón apuntó que debido a que el metabolismo óseo es un proceso que se da permanentemente, los cambios que pueden apreciarse en un hueso no son radicales ni se manifiestan de un día para otro, razón por la cual el estudio se debe aplicar como mínimo una vez al año, porque en períodos menores de tiempo resulta imposible apreciar el comportamiento del hueso.

La edad promedio para indicar la primera densimetría ósea a una mujer es a los 50 años, aunque debe quedar claro que todo tratamiento es individualizado y está a discreción del médico tratante, así que si una mujer presenta desequilibrios hormonales (entre otros trastornos) antes de la edad menopáusica, bien puede ser candidata a estudios anticipados para prevenir la osteoporosis.

 

Solución integral

Cuando se toman medidas preventivas contra la osteoporosis, simultáneamente se atienden muchos de los tormentos de las mujeres que entran en la edad menopáusica, pues con las terapias de reemplazo hormonal –previo descarte de patologías relacionadas con el desarrollo de cáncer de mama y endometrio por la ingesta de hormonas–, los cambios físicos y emocionales son menos drásticos y traumáticos, apuntó Chacón.

En este sentido, los avances científicos en lo que a medicación se refiere, ofrecen alternativas seguras y con mínimos efectos secundarios para la paciente. Tal es el caso de la terapia con Tibolona, medicación que se debe iniciar un año después de la última menstruación, así lo explicó Mario Comparato, ginecólogo y profesor titular de ginecología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires.

Durante ese año de espera los médicos suelen aplicar terapias de estrógenos o métodos no hormonales de reemplazo, a fin de paliar los calorones y desbalances emocionales que genera la llegada de la edad climatérica.

La experiencia de Comparato con el uso de la Tibolona como terapia de reemplazo hormonal se remonta a seis años, durante los cuales ha tratado a más de 1.000 pacientes con resultados extraordinarios. Ante todo, destacó que las terapias tradicionales con estrógenos y progestágenos estimulan diversos órganos del cuerpo. En el caso del útero, estas hormonas suelen aumentar el tamaño del endometrio, provocan sangramientos y exponen a la mujer a un posible desarrollo de cáncer de endometrio y del tejido mamario. Pero con el uso de la Tibolona no se estimula el endometrio y por ende no se produce sangrado, además de que se alivian los síntomas posmenopáusicos: calorones, cambios de humor, sudoración nocturna, trastornos del sueño, mareos, sudoración, sensación de hormigueo, dolor muscular, articular y óseo.

En cuanto a las contraindicaciones de la Tibolona, Comparato indicó que son las mismas de las terapias de reemplazo hormonal hasta ahora conocidas, tales como diabetes severa, hipertensión, antecedentes de tromboembolismo y de afecciones cardiovasculares. Sin embargo, estas dolencias no condenan a las pacientes a sufrir los estragos posmenopáusicos, pues los médicos practican evaluaciones especiales para decidir la forma de tratar cada caso.

En el caso de aquellas pacientes que no recibieron un tratamiento preventivo contra la osteoporosis y ya presentan la enfermedad, está demostrado que la Tibolona ayuda a aumentar la masa ósea perdida, hasta un ocho por ciento después de dos años de tratamiento, en contraposición a la pérdida ósea del dos por ciento anual en pacientes sin medicación.

Afortunadamente, este tratamiento puede ser usado sin límite de edad, por un período mínimo de cinco años y quizá un máximo de diez, aunque estos rangos dependen del cuadro clínico de cada quien. Comparato explicó que al cabo de este tiempo, la paciente ya debe haber alcanzado una masa ósea óptima que permita suspender el tratamiento, pero a la vez resaltó que si la meta no es alcanzada, se puede reiniciar la medicación.


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